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La Hormiga Remolona Entradas

Dolly

Con Dolly Parton ha pasado como en su día con la reina de Inglaterra: parecía que iba a estar ahí para siempre. Mis primeros recuerdos de ella son de 9 to 5, que para mí era la película de Dolly por más que la acompañaran dos leyendas: Jane Fonda y Lily Tomlin. Workiing 9 to 5, what a way to make a living…

Se mantuvo en pie hasta el final, mirando al futuro, haciendo colaboraciones con Sabrina Carpenter y subiendo al escenario con Miley Cyrus, que era su ahijada. Las redes están llenas de vídeos de su chispa, humildad y sabiduría. No caía mal a nadie y en su país era una figura unificadora entre tanta polarización.

Dolly se embolsó orgullosamente millones de dólares gracias a la versión que hizo Whitney Houston de su I Will Always Love You, facilitó la lectura a los niños sin recursos, creó Dollywood y, con la mente en sus raíces hillbilly, siempre estaba lista para ayudar.

La cheerleader no se salvó

@elduderojo #haydenpanettiere #series #heroes #peterpetrelli ♬ sonido original – Theredguy

Me quedé sin ver Nashville, y ahora tendrá que esperar para que no me resulte escabrosa. No he podido evitar seguir las noticias sobre la muerte de Hayden Panettiere. Otra vez la maldición de las estrellas infantiles. Lo peor de tener éxito, o de estar de moda, es que caducas. Y si cuesta gestionarlo a cualquiera, no me quiero imaginar lo que es vivirlo tan joven.

Hayden siempre estará asociada a esa frase que fuera de contexto suena tan absurda que resulta adorable: Save the cheerleader, save the world. La decía Peter Petrelli (Milo Ventimiglia) en Héroes.

En estos tiempos de mierda
Donde cada uno va a lo que va
Aún me sorprendo de las risas
Es un fenómeno paranormal
Y nos crecieron los enanos
Ahora viven en libertad
Como nunca estuvimos de moda
De moda no podremos pasar

Love bombing

Según leí en el NYT hace unos días, se habló por primera vez de love bombing en los años 70 para describir cómo una secta de Corea del Sur trataba a potenciales adeptos: todo eran elogios, afecto y calidez hasta que los abducían. Y, como ocurre en las sectas, ese despliegue inicial terminaba derivando en maltrato psicológico.

Pensé en dos personajes literarios con ese comportamiento: Gilbert Osmond en El retrato de una dama (Henry James, 1881) y Lord Seadown en Las Bucaneras (Edith Wharton -póstuma-, 1938). El cine está lleno de love bombers que terminan siendo maltratadores: se me ocurren Reynolds Woodcock en El hilo invisible (2017), Gregory en Luz que agoniza (1944) o Martin en Durmiendo con su enemigo (1991). Cuántos ejemplos escalofriantes en un solo párrafo.

Ahora en jerga de redes el love bombing es otra cosa, por lo general inocua e incluso cómica. Es el «pasarse» de toda la vida, lo que en inglés se llama over-the-top.

Si tuviera que explicar el love bombing con una canción elegiría La promesa (2015), de Melendi. Me hace mucha gracia, no lo puedo evitar, aunque él no pretendiera hacer una balada parodiable (que me perdonen Henry James y Edith Wharton por dejar solo un párrafo de distancia entre ellos y Melendi). Ese derroche de romanticismo solo admite una respuesta que está en el refranero: Hechos son amores y no buenas razones.

Las imitaciones de Ariana Grande

@jennifer.rodrigue33 Ranking Ariana Grande’s Best Impressions Ever Her impressions are so accurate it’s scary! #ArianaGrande #CelebrityImpressions #Viral #Impression ♬ original sound – GoldenRhythm1


Reconozco que he visto más veces a Ariana Grande imitando a otros artistas que cantando sus canciones, no porque tenga un mal repertorio sino porque los algoritmos saben lo mucho que disfruto una payasada. Y verla encarnando a Celine Dion, Britney, Shakira o Rihanna me divierte y me maravilla a partes iguales, porque fácil no es.

Ariana se ha retirado temporalmente y se le sospecha un TCA, ojalá no… no queremos más muñecas rotas por la dictadura de los cuerpos. Gustos musicales aparte, objetivamente es un prodigio. Recuerdo cómo eclipsó a The Weeknd en esta actuación. La parte final me puso los pelos de punta la primera vez que la vi, y creo que a The Weeknd también.

Clásicos de Carole King

Qué ternura me ha dado ver a Carole King en el episodio 20 de la segunda temporada de Gilmore Girls como dueña de la tienda de instrumentos a la que va Lane. Tiene todo el sentido porque una de sus canciones, Where You Lead, es la apertura de la serie.

Al ver a Carole King he recordado que a ella le ha pasado a menudo como a Bob Dylan con el hit de Adele. Es la autora de Will You Love Me Tomorrow (1960), el clásico que popularizaron The Shirelles y que conoce todo el planeta porque sonó en Dirty Dancing (1987).

Pero más canciones de Carole King que hicieron famosas otros artistas: You’ve Got a Friend (James Taylorm, 1971), Natural Woman (Aretha Franklin, 1967) o The Locomotion (Kylie Minogue, 1987), por ejemplo.

Su versión de Will You Love Me Tomorrow es lenta y agridulce, mientras que la de The Shirelles tiene el encanto en tonos pastel de tantas películas ambientadas en los 60.

Bisbal Off Campus

La primera serie que vi este verano fue Off Campus, como otros 36 millones de personas. Y la terminé a pesar de momentos tan sonrojantes como la sesión de teatro experimental del episodio 4, que parece la fantasía de una niña de 13 años (a quien está dirigida la serie).

Pero lo mejor están siendo los memes que dicen que Garrett Graham y David Bisbal son la misma persona. Como se suele decir, once you see it, you can’t unsee it.

No sabría con cuál quedarme!

@hugmeaitanax pf chicas decidme que veis el parecido de david bisbal en esta época y garrett graham…. he visto este vídeo comparándolo a él con otra gente pero ES BISBAL #offcampus #garrettgraham #davidbisbal #garrettgrahamedit #fyp ♬ Antonio might be Oncelers son – drey

La voz de Hannah Waddingham

Ahora que vuelve Ted Lasso he leído algunas entrevistas a Hannah Waddingham, que interpreta a Rebecca. Como es tan alabado su trabajo en el teatro musical, me ha dado por buscar algún vídeo suyo cantando. Me ha fascinado su voz, tan bien plantada que puedes escucharla con la tranquilidad de que va a llegar perfectamente a las partes difíciles.

De todo lo que he visto, he disfrutado especialmente con la versión que hace de Shallow junto a Jason Sudeikis; y de su interpretación del eterno Memory, el tema central del musical Cats, que me atrapa en cualquier versión a pesar de su sentimentalismo pomposo. Al menos esta vez no lo canta una persona disfrazada de gato.

Daylight
I must wait for the sunrise
I must think of a new life
And I mustn’t give in
When the dawn comes
Tonight will be a memory too
And a new day will begin

De nicho y masivo

Desde que Rels B terminó su A New Star World Tour en el Metropolitano hace un mes he pensado mucho en esto: cómo a un artista que llena un estadio no lo conoce nadie en algunos círculos; bastantes, de hecho. Esto era impensable cuando solo tocaban en estadios los iconos de la cultura pop a los que conocían los abuelos y los nietos.

Rels B tiene 23 millones de oyentes en Spotify. Digamos que es un caso de música masiva de nicho. Es lo más inofensivo en música urbana, él lo sabe y se tiene que defender cada vez que le entrevistan. Se dice que es música callejera «para chicas», o que escribe raps de «buen chico», o que su afrobeat latino se pasa de amable.

Digan lo que digan, para mí ha escrito, junto con J.Abecia, una de las baladas urban más bonitas: Te regalo (2024):

Que empiece y acabe agosto

Toda mi vida he dicho que el verano es mi estación, y de tanto decirlo me lo he creído más tiempo del debido. Lo fue, pero ya no y reconocerlo es -odio esta palabra- sanador.

Ahora el verano es como una sonrisa forzada: no veo el momento de que nadie mire para quitármela.

Agosto empieza hoy y es el principio del fin. Y también es la excusa para quemar un año más esta canción de Taylor Swift. De hecho, dejé de escucharla para volver a emocionarme el siguiente agosto como si fuera nueva.

@l0vebillie.swift AIR IS FEELING SALTY #taylorswift #fyp #august #swifties #erastour vid creds: @romy ౨ৎ ♬ original sound – l0vebillie.swift

Cámaras de eco

En los últimos tiempos me nace reivindicar a Bob Dylan. No soy experta en su obra, algo complicado teniendo cuarenta discos. Pero por lo que conozco es de los pocos que han sabido escribir letras memorables -por algo es Nobel- y ensamblarlas en melodías que están a la altura. Aquí es donde, en mi opinión, flaquean muchos considerados cantautores. No basta con canturrear poemas o escribir letras interminables sin estribillo. Una muestra sacada de Mr Tambourine Man:

Take me on a trip upon your magic swirlin’ shipOh, my senses have been stripped, and my hands can’t feel to gripAnd my toes too numb to stepWaitin’ only for my boot heels to be wanderin’

Me quedo perpleja siempre que oigo hablar de «Make You Feel My Love, la canción de Adele»: ni es suya ni es de un autor desconocido. Es de Bob Dylan y formó parte de su disco Time Out of Mind, de 1997. Él no tiene esa voz, ni el sonido pulido, pero a mí me llega más, sin desmerecer la interpretación de Adele.

Con esa canción ha ocurrido lo que, según Gemini, se llama sesgo de desinformación cultural pasiva: asimilación inconsciente de datos erróneos, estereotipos o visiones sesgadas debido a la inmersión en un entorno mediático o social, destacando la asimilación acrítica, la inercia cognitiva y las cámaras de eco. 

El pobre Robert Zimmerman, con su Nobel bajo el brazo, ha sufrido ese sesgo bastantes veces. Tampoco creo que le importe. Él saca una canción en crudo y llegan unos productores espabilados, la terminaran de cocinar y ya tenemos hit global.

Por ejemplo, Mr Tambourine Man, que a mí me gusta lo mismo cruda que cocinada en versión de The Byrds (1965) Ellos la convirtieron en el clásico que es hoy, poniendo mucho adorno instrumental a una sencilla canción que Dylan interpretaba acompañado de su guitarra y su armónica. Era folk y acabó siendo psicodélica. Abajo dejo el vídeo, y prometo que no es Chalamet sino el auténtico Bob Dylan.

O Knockin’ On Heaven`s Door, que no era una desconocida por su mensaje antibelicista pero que solo se convirtió en megahit en la versión de Guns N` Roses (1990). Esta vez me quedo con la cover.

Y quién no recuerda esa melodía de Bob Dylan que acabó sonando en las iglesias: Saber que vendrás (música: Blowin’ In the Wind). No es el Padre Nuestro al son de The Sound of Silence, pero casi.