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La Hormiga Remolona Entradas

Vocales

El reciente artículo publicado en El País sobre el monográfico dedicado a Rimbaud en la revista Poesía es un buen pretexto para recuperar ese soneto tan curioso que es Voyelles. Como la primera vez que lo leí, soy incapaz de ver las mismas correspondencias que su autor, tal vez en francés…

A noir, E blanc, I rouge, U vert, 0 bleu: voyelles,

Je dirai quelque jour vos naissances latentes.

Propongo estas correspondencias: A-blanco, E-azul, I-rojo, U-negro, O-amarillo : o )

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Para todos los públicos

Intentar expresar la inocencia, la ternura o cualquier otro concepto relacionado con la infancia es rozar el sentimentalismo, cuando no la afectación más gratuita. Sin embargo, algunos lo han hecho y han salido intactos de la experiencia. Unos ejemplos escogidos al azar:

Sylvia Plath hace un alto en su periplo autodestructivo para hablar así de bajito en Three Women:

He does not walk. He does not speak a word.
He is still swaddled in white bands.
But he is pink and perfect.
He smiles so frequently.
I have papered his room with big roses,
I have painted little hearts on everything.

Enrique Urquijo, triste y cotidiano como siempre, dijo así en Volver a ser un niño:
Los Secretos
Con la inocencia tan graciosa,
que cambia el nombre de las cosas,
con ese brillo que te quita el frío,
cuando las noches son lluviosas

Emily Dickinson, la más musical, abordó el tema con estos versos redondos:

Glowing is her Bonnet,
Glowing is her Cheek,
Glowing is her Kirtle,
Yet she cannot speak.

José Agustín Goytisolo aporta el tono grave de la experiencia en sus Palabras para Julia:

Tú no puedes volver atrás
porque la vida te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Y Bruce Springsteen deja atrás sus letras de eterno quinceañero para regalarnos esta joya en Living Proof:

Life is just a house of cards
As fragile as each and every breath
Of this boy sleepin’ in our bed

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Abril ya está aquí

Who knocks? That April!

Lock the door!

I will not be pursued!

He stayed away a year, to call

When I am occupied.

Emily Dickinson

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Billy Wilder

There’s nothing tragic about being fifty. Not unless you’re trying to be twenty-five.

Sunset Blvd., 1950.

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¿Neuróticos?

Mucha tinta ha corrido sobre la peculiar personalidad de los creadores. En Neurotic Poets justifican con palabras de Shakespeare, Wordsworth o Dryden la hermandad entre las dotes creativas y las neuras. Entre su listado de paranoicos, Byron, Shelley, Plath, Dylan Thomas, Poe, Rossetti y, cómo no, Emily.

No puedo resistirme a traer aquí las palabras de uno de mis lectores, que explica así estos estados mentales: «La paranoia es la perversión del deseo, y el deseo es lo más poderoso que poseemos. Como resultado, acabamos provocando lo que más tememos». Si hay alguien a quien esto no le resulte familiar, que lance el primer comentario : o )

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Howl

I saw the best minds of my generation destroyed by madness

Aunque sería una buena forma de empezar a hablar sobre John Nash, lo cierto es que traigo estos versos porque un 25 de marzo de 1955 se requisaron 520 copias del Aullido de Allen Ginsberg, considerado obsceno. Pasan las décadas y este sigue siendo uno de los versos iniciales de más impacto que conozco.

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Fragilidad

Tal día como hoy, en 1955, se estrenaba en Nueva York La gata sobre el tejado de zinc. Sobre la aparente fragilidad de muchos de sus personajes manifestó Tennesse Williams al New York Times en 1965: «Me resulta más fácil identificarme con los personajes que rozan la histeria, los que temen a la vida, los que están desesperados por acercarse a otras personas. Este tipo de individuos, que en apariencia son frágiles, son los más fuertes en realidad».

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Transgresiones

Mi asesor en cultura transversal, Esmiti, me ha soplado que una de las más conocidas bandas de rock transgresor, Extremoduro, deja caer versos de ilustres poetas entre sus rabiosas letras. Veamos:

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
-no fue por estos campos el bíblico jardín -;
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín

(Tomado de Por tierras de España, de Antonio Machado).

Sucede que me canso de ser hombre
(De Walking around, poema incluido en la Residencia en la tierra de Neruda).

No me levanto ni me acuesto día
que malvado cien veces no haya sido

(Del poema De mal – En peor, de Miguel Hernández).

Para que luego digan!!!!

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Los que van por delante

En Two Cheers for Democracy (1951), E.M. Forster decía que los únicos libros que hacen mella en nosotros son aquellos para los que estamos preparados, y que avanzan unos pasos por delante en el mismo sendero que nosotros seguimos. Por eso, suponemos, algunos se nos quedan pequeños al releerlos, mientras que otros alcanzan su sentido pleno al reencontrarnos con ellos.

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Caminando junto a ti

La tierra baldía de T.S. Eliott está cuajada de versos tremendos, desconcertantes, que condensan los más profundos temores que pueden asaltar al ser humano. Un ejemplo:

Siempre veo a alguien caminando junto a ti

Tal vez suene más suave en el original: Who is the third who walks always beside you?

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